Todos tenemos un cúmulo de falsedad y malas intenciones dentro de nosotros, aunque intentemos poner la cara más angelical que tengamos para, de alguna forma, conseguir lo que queremos por dentro tenemos un pequeño demonio maquinándolo todo, somos humanos, no somos perfectos y esa es parte de nuestra imperfección ser malvados por naturaleza, a nuestro pesar nuestro lado verdaderamente angelical (credulidad, ingenuidad, como quieran llamarle) de pronto busca salir y lo hace de una manera única, hace su entrada triunfal con sonidos de trompeta y tambores y taaaraaaan la única persona en el público para la cual hiciste esa maravillosa entrada te lanza tomates, los mismos que tenía listos en su bolsillo para lanzártelos.
Moraleja de mi pequeña pero enriquecedora experiencia.... Mata ese lado angelical en este mundo no hay lugar para ellos
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